El entorno

Desde lo alto del monte Artxanda, se pueden contemplar unas magníficas vistas, no sólo de Bilbao sino de la costa, con ambas márgenes del Ría del Nervión (previamente Río Ibaizabal).Por la otra parte, no más de diez minutos de plácido paseo, se contemplan vistas del Valle de Txorierri, con el aeropuerto al fondo.

Es casi un secreto que en Artxanda está una parte importante de la prehistoria de Bilbao en forma de dólmenes y que allí se puede ver todavía un tramo del viejo "camino de los zamudianos". Antes de tener el nombre actual, tomado de los límites de su cima, Artxanda se llamó "Sondikabaso". Allí tenía la villa de Bilbao uno de sus tres rollos u horcas y hubo una venta donde descansaban los viajeros jalonando el camino en el siglo XVII. La horca fue sustituida en 1734 por un mojón.

A finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX, muchos bilbainos utilizaban el monte Artxanda como lugar de esparcimiento y diversión, creándose en el entorno un casino y diversos txakolis donde la gente disfrutaba de su tiempo de ocio. Este fue el motivo para que desde el año 1901 se valorara el proyecto de un tren de cremallera que uniera el centro de la Villa con el monte Artxanda. En 1915 realizó el primer viaje y durante el asedio de Bilbao en la Guerra Civil se interrumpió el servicio. Eran épocas, como recuerda algún empleado, en que por el precio del billete ( 60 céntimos de peseta) se bajaban desde la vendeja de las aldeanas de la zona para ser vendida en el mercado, hasta motos para su arreglo e incluso terneras para ser llevadas al matadero.

Es verdaderamente magnífico contemplar el paisaje caótico del urbanismo de Bilbao y pensar que no era este ciertamente el paisaje que los hombres del 2.500 A.de C. estaban viendo desde su atalaya de cazadores. Tampoco era el mismo que los arrieros que llegaban trasportando el pescado desde Bermeo por el "Camino de los Zamudianos" contemplaban antes de iniciar el descenso a la villa portuaria. Pero, los hombres siguen los pasos de los hombres. Y es así que por donde pasaron los cazadores, lo hicieron después los mercaderes y ahora lo hacen los que desean degustar una buena chuleta y después dar un gran paseo.